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La noche sigue

Después de bailar por horas recuerdas que te espero en casa. Te descalzas para seguir,
mientras sueño con tus zapatos bajo la cama.

Arriba

Suspendo mi incredulidad y disfruto flotar.

Intacta

«No me interesan tus caricias, Midas.»

“La garza y el cocodrilo” de Francisco Toledo

Con Ikal he tenido un serio problema. Porque Ikal Bamoa (alias latadelombrices) es un verdaderio chamán fabulador de palabras, de las tres y de las seis palabras , de los haiku, de las microficciones… Hace magia con todo lo que escribe, simplemente. Sólo me queda echar a suertes cualesquiera de sus tuits o haikus, que elija lo que elija será pura magia surreal , puro placer para leer y disfrutar. He elegido adrede la imagen, una acuarela del artista oaxaqueño Francisco Toledo, cuya obra siempre admiré y espero que le guste tambien al amigo Ikal. E insisto , las “lombrices” que quedan fuera de esta selección son tan buenas o mejores que las que quedan dentro.

Algunas primaveras nunca acaban de llegar

No es su oscuridad ni su inexpresividad facial.

Lo que me aterra de mi sombra es el silencio con que me sigue.


Ardo en deseos de arder contigo.


La sombra del coyote aúlla a la luna nueva.



Y como postre y para acabar de forma poética , estos -para mí- dos soberbios haikus

Inusitado:
Cada pétalo del sol
desprendiéndose

Aurora helada
la oruga espera inmóvil
bajo la nieve

A posteriori

La ola suicida silenció al estadio.


¿Qué decir de Oriana? Parece tocada con la varita mágica de la fabulación. Sus tuits parecen soñados bajo plumón de ángeles nórdicos en las gélidas noches boreales. Elegirlos ha sido tarea difícil y emocionante. ¿Cómo no entrar en calor? ¿Cómo no derretir el hielo? Aquí están,”aúreas”, a punto de nieve… como siete destellos azules en las boreas del cielo.

En el color infinito de tus ojos colgaré mis estrellas.

No importa cuán oscuro sea el mar, sus gotas siempre serán transparentes.

Acabo de recordar por qué quise perder la memoria.

Añoro días y noches que aún no he vivido.

Me coronaron como la reina de la noche. De día soy aspirante a sombra.

Me hacen falta tus pasos para yo poder seguir caminando.

Ingrávida me deslizo sobre la geografía de tus lunares.

Coexistir

Lamento terciar en su conversación, caballeros, pero mientras compartamos cráneo creo que lo mejor será acordar turnos para dormir.

2010 – Isabel González

Este año no fui. Yo, que secretamente había asumido cada año el alma y el ritmo de la fiesta. Hubo brillos, comidas en exceso, sonrisas enlatadas, 240 uvas y 80 besos.
Nadie sabía por qué aquel fin de año no había sido, como siempre, memorable, divertido, entrañable y tierno. Por qué no sonaron las canciones de sus vidas que acercaban un rato sus recuerdos y sus cuerpos. Por qué no bastaron el alcohol, la compañia ni fueron suficientes las lentejuelas, el confetti ni las serpentinas.
Yo lo sé —pensé desde la estantería, quieta en esa foto en que me tienen.

Publicado por Isabel González en su blog  Hoy voy a escribir

Ikal lanza sus lombrices, pescándonos inmediatamente. Aquí una colección de sus últimos tuits. Una tentación para los que vivimos en el el fondo del mar... y sobre él también.

.~.~.~.
Inmóvil, mi sombra me mira, cautelosa.

Once semanas continuas posó ante mi caballete: Graciosa, inmóvil, esbeltísima. A las moscas y gusanos les omití del cuadro.

Otro día nublado añorando la caricia de mi sombra.

Con esmero reconstruyo tus promesas rotas.

«¡Basta de aplausos! Yo no soy el mago sino un carterista. ¡Alguien ayúdeme a regresar este elefante al bolsillo, por favor!»

Con este último beso has terminado de hacerme de tu autoría. ¡Qué esperas! Fírmame, titúlame, ponme en venta de una vez..

Pavimentamos las nubes: Escuchamos aviones subterráneos.

¿En qué nos quedamos?

Buen día, me dirá el terapeuta, te noto mejor que en la sesión pasada. Levántame y llama al taxidermista, que aún tenemos trabajo pendiente.

Al llegar medianoche, Manuel nos regala los haikus más deliciosos que uno se pueda imaginar. Aquí una muestra, para abrirnos el apetito.

.~.~.

Me supo triste
como oler la pesadumbre
de un viejo pozo

Está muy lejos
el ojal de la luna
alto el cielo


Marea de algas
por los cuatro costados
hueles el mar


Con boca llena
el comensal escupe
palabras vacías


Una dulce muerte
ahogada en la miel
tiene la hormiga

Nunca se sabe
en toda oscuridad siempre
brillan estrellas

Quiere alcanzar
el algodón de nubes
llora el niño

Exterminador

Cargó su escopeta con cartuchos rellenos de confeti y salió a cazar payasos.

Vladimir Kush: Molinos de viento

Me complace ofrecerles este regalo. Una pequeña selección de los últimos tuits de Javi. Espero que disfruten leyéndolos tanto como yo recopilándolos.

~.~


A veces, las ausencias se sienten con más intensidad que las presencias.

La luna se me escurre entre los dedos. Oigo quebrarse el cristal. Posiblemente me despidan de esta cristalería celeste.

Mientras se dirigían a la Tierra, los extraterrestres nos enviaban mensajes de amenaza. No supimos traducirlos y les dimos la bienvenida.

Perdí el sentido del humor. Me han dicho que el que lo encontró estuvo varios días riéndose de mí.

Después de su actuación, el hombre orquesta coloca sus instrumentos en los maletines adecuados. A él lo guardan cuidadosamente en un baúl.

Con el paso de los años, voy aprendiendo de mis errores. Cada vez los cometo mejor.

Cuando no lograba conciliar el sueño, el verdugo contaba corderitos degollados.

Hlcst

Exterminio de vocales. Slvs qn pd.

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Salvador Dalí: “Amantes pacientes” (1970)
Hoy me toca el placer de seleccionar a Oriana. “I’m a blue creature”, dice en su perfil, en esa mezcla desconcertante entre castellano, noruego e inglés que deja en algunos de sus blogs, que la convierten en un personaje enigmático, multilingüe y de origen desconocido. Nada más lejos. El noruego es su lengua adoptiva, el inglés su lengua universal, y el castellano la lengua que sale de su corazón, a la que sabe cuidar y sacar el mayor partido. Ahí van algunos de sus últimas minificciones y tuits.

_ ^ _
El artista alistó sus mejores instrumentos, colores, sentimientos, armonías e inspiraciones para retratar a su amada en un poema.
Ícaro lo pensó dos veces. Volaría de noche, hacia la luna.
Deshojar por tiempos al desamor: No me quiere, no me quiso, no me querrá, no me ha de querer, no me querría, no me hubiera querido…
Añoro días y noches que aún no he vivido.
Aprendimos a mirar desde lejos la luna. Aprendimos a no anhelar regresar a ella y habitar su lado oculto. Aprendimos a aullarle, esperando.
Es curioso pensar que la gente inoportuna es, precisamente, quien atrapa la primera oportunidad que se le presenta para fastidiar al resto.

Expuestos

Un niño entre el público acusa al encantador de serpientes de hacer playback. Las cobras, solidarias, confiesan seguir una coreografía.

Humanidad

Fuimos nómadas. Imaginábamos. La televisión triunfó.

Aprendizaje

A Oscar le enseñamos a hablar. Primero aprendió a nombrar a las personas de la casa. Luego, a reconocer objetos humanos como las llaves, el móvil o una cuchara. Mas adelante obedecía órdenes sencillas. Finalmente, en un alarde de inteligencia aprendió a reconocer y nombrar los principales colores: el rojo, el verde y el azul. Todo ello conllevó un enorme esfuerzo y muchas horas de ensayo. Oscar se aplicaba verdaderamente en recordar y repetía a conciencia las palabras sin descanso noche y día.
Al principio era digno de admiración para los visitantes de la casa. Con el tiempo, su diminuto cerebro comenzó a enredar las cosas. A Luisa la llamaba “azul”, a las llaves “Miguel” o al verde el “móvil”. Sus frases se hacían cada vez más surrealistas. Decía “Brrrr. Azul. Azul. Brrr.Ya está aquí azul. Hola Azul” y cosas por el estilo.
Gracias a Oscar aprendí a darme cuenta lo que cuesta aprender cualquier cosa en esta vida y también que nada te garantiza que lo que hayas aprendido te vaya a servir para algo. Ah, lo olvidaba: Oscar es mi periquito.

Gradual

Durante 40 años edificó y decoró minuciosamente una ofrenda fúnebre para sí mismo. Finalmente, se volvió loco de altar.

Extinto

Tu llanto me extinguió y con el humo empezó la añoranza.

Alto rendimiento

«Búrlense ahora… Ya harán del delirio una disciplina olímpica y seré invencible.» Sus interminables cartas divirtieron al Comité Olímpico Internacional por décadas.

Juego

Poseía la Poesía, o más bien creía poseerla. Indulgente, compasiva, ella le seguía el juego: Se sabía imposeíble pero amaba su insensatez.

Designios

Al formarse, la gota se sintió orgullosa. Sabía que algún día formaría un río.

Renovar

Acabo de desempolvar la vitrina en que guardo mis miedos. Ahora lucen como nuevos y yo veinte años mayor.

Mito de la caverna

Todo amor platónico se origina en las cavernas del subconsciente.

Consecuencias

Los libros se volvieron populares luego de la invención de la lectura.

Tenaz y hecha bolas

Entre maroma y maroma, la cochinilla se extiende para ver si ya ha derribado el muro.

El ovillo de la existencia

La vida de aquella vieja costurera pendía de un hilo.

Seis brevísimos marcianos

Ineptitud
A los marcianos sólo les interesaba el agua de la Tierra. Por eso nos invadieron tantas veces. Bueno, en realidad nos invadieron muchas veces porque nunca trajeron suficientes baldes, jarras y palanganas.

Una invasión encriptada
Los marcianos de sangre verde, enemigos de los de sangre amarilla, fueron los protagonistas de las 87ª invasión. Resultó una experiencia terrible, ya que cada marciano ocupó el cuerpo de un terrestre y ni nos dimos cuenta.

La invasión por el éter
Cuando la gente se empezó a suicidar, Herbert Wells lo llamó a Orson Welles y le espetó.
—¿Qué hacés, loco? ¿No te das cuenta que este material no es para cualquiera?
—Justamente, por eso, HG, justamente por eso.

Un fracaso marciano que no quedó registrado
El 28 de diciembre de 2028 se produjo la 54º invasión marciana, pero nadie se dio cuenta porque se utilizaron naves invisibles. Eran tan perfectas que tampoco los marcianos las veían y las destrozaron chocándolas entre sí.

El último fracaso
Los marcianos decidieron no volver a invadir la Tierra el día que murió Ray Bradbury.
—Si no lo logramos hasta ahora —dijo el jefe de la expedición—, ya no lo lograremos.

El último fracaso, esta vez de verdad
Los jefes de la tercera invasión marciana desertaron al descubrir que todos sus parientes muertos ocupaban lugares claves en casi todos lo gobiernos de la Tierra. Hasta Bin Laden y el Papa eran marcianos.

Alto

Las estaciones pasaban tan aprisa, que el maquinista frenó y tuvimos diez meses de invierno.

Temores evidentes

Le quedó todo claro. Moriría de miedo a la oscuridad.

Proceso
Poco después de ser condenado, el reo alegó en su descargo: —Su pecho se clavó en mi cuchillo mucho antes de que yo lograra retirar mi mano.
—¡Miente! —exclamó el asesinado—. Les aseguro que estaré allí.
Reparaciones
—Alcánceme un verne, Stevenson.
—No hay, London, se acabaron, ¿se arregla con un salgari?
—No, no sirve. A ver, probemos encajando un merritt en el dunsany del bourroughs.
—Ahí va. ¿Funciona?
—No. ¡Maldición! ¡Nos hundimos!
Mal negocio
Heriberto Tremebúndez se compró un kafka de segunda mano, pero no pudo usarlo como perro guardián porque las noches de luna llena se convertía en escarabajo pelotero.
Priapismo vital
Era un hombre duro, inflexible; toda su vida estuvo signada por una monstruosa rigidez. Ni siquiera se ablandó cuando nacieron sus hijos, ganó el Nóbel o viajó a Marte. Sólo el rigor mortis postrero le permitió relajarse un poco.
Una lección de arqueología
El aparato pareció revivir y durante unos breves instantes tuvimos la sensación de estar mirando a través de una ventana abierta al pasado.
Comenté: —Así que estos eran los famosos humanos…
Una cuestión de sentimientos
Rehén de las palabras que forjaba en sus novelas, el escritor se fingió mudo para conquistarla. Ella, ciega, olió el truco, le acarició los labios, le cubrió los oídos con cera y siguió lamiendo su helado.
Recurso extremo
—¿Los androides sueñan con ovejas eléctricas, señor Dick?
—Sólo cuando tienen insomnio —respondió el escritor.

Dedator

«Es cuestión de espulgar» respondió el meñique hambriento al detective que investigaba la desaparición de un panquecillo dejado a la mano.

Entrega

«Te comprendo, lobo» dijo Caperucita. «En una vida previa yo fui tú y tú fuiste yo. Sé que tienes hambre y no pienso correr.»

Reacción

El ave intuye la caída del rayo y vuela, apenas a tiempo para salvarse. Deja atrás un nido humeante con tres huevos cocidos.

Lagunas

Escucha el tren bala los relatos de otros trenes por paisajes memorables y se pregunta por qué él solo recuerda las estaciones.

Tres Haiku de Invierno

sólo en la noche
empapado en niebla
sudando frío

jilguerillo yerto
grande, solemne muerte
siendo pequeño

en la negrura
de una menguante luna
Polaris brilla

(dedicados al amigo Ikal Bamoa, preso como yo de la magia del Haiku)

Asombra

Desde el puente peatonal veo a mi sombra morir atropellada. Revive hecha jirones y me sigue, como si nada.

Asedio
—Esa dama me acosa. —Es tu primera vez, ¿verdad? —dijo el alfil contemplando con afecto al joven peón—. Ya te acostumbrarás.

Aviso Clasificado
Vendo planeta habitado. Excelente estado. Oportunidad única. Línea directa 34672732367.

Náufragos
Odiseo de Itaca, Lemuel Gulliver, Róbinson Crusoe y Tom Hanks naufragan en la misma isla. Se llevan pésimamente mal, hasta que logran coincidir en algo.
—¡Truco!
—¡Mus!
—¡Jaque mate!
—¡Las cuarenta!

Intervención armónica

La ópera es una buena cirugía auditiva.

Primario

Hoy que soy planta, me inquieta tu mirada herbívora.

Vestimenta adecuada

El cuentacuentos siempre iba a su trabajo pulcramente encuadernado.

Retirada

Al encenderse la luz, desde la pantalla nos vieron desfilando a casa por orden de desaparición.

Desolados

En las noches sin estrellas vagan los deseos huérfanos.

Destino ineludible

El escritor agonizaba. Los personajes de su obra inacabada sintieron que sus horas también estaban contadas.

Rehén

Quiéreme ahora. O deshojaré esta margarita.

Pacífico

Resolvió el conflicto armado de paciencia.

Mal entendimiento

—Maldigo tu ignorancia.
—¿Y eso qué quiere decir?

Vértigo

No puedo mirarte. Vértigo me da, ese caleidoscopio de tus ojos.

Mal juicio

Le diagnosticaron esquizofrenia. Las voces en su interior pedían una segunda opinión.

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